martes, 1 de septiembre de 2009

Caminito hacia Sevilla

En la orilla te estuve esperando,
pero los tiempos avocan,
invocan, evocan, provocan
Si es que sí, tendrá que ser,
cuerpecito de coraza,
a la vuelta de cualquier otra esquina

Confusión tan tonta...

2 comentarios:

Rasputín dijo...

¿A qué afortunada criatura esperaba usted, con su talle trigeño, junto al río de divinas aguas?

Mo Lécule dijo...

Divino tú,
porque invoco al amor
los nombres no importan